Bebidas

Como preparar cocteles

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1 – Twist

A

 

No es puro adorno. Para los manhattans, martinis y similares, es una parte fundamental de la bebida. Corta una tira de piel de naranja o limón pero evita que quede la parte blanca en ella. Sostén el twist sobre la bebida, con la piel hacia abajo, y dóblalo hasta que los extremos se toquen, con lo cual llenarás la superficie de fresco y dulce aceite de cítrico.

 

B

 

Después deslízalo por el borde del vaso o copa antes de colocarlo en la bebida.

 

Técnicas sencillas pero muy útiles

 

1 – Medir

Te recomendamos un medidor real y no esos trastes que tienen a los lados marcadas las cantidades. Para que funcione un medidor tienes que hacer dos cosas: recordar cuál es la capacidad de cada uno (debes tener un par: uno de 2 onzas y 1 onza, y otro de ¾ de onza y ½ onza) y llenarlo siempre hasta el borde. Luego verter en el vaso y seguir con el proceso. Simple.

 

2 – Agitar

A

 

Mezcla tus ingredientes en un vaso mezclador o en el shaker. Agrega hielo hasta que cubra ¾ partes del vaso o shaker.

 

B

 

Coloca el vaso en una superficie dura y cúbrelo con la parte grande del shaker. Da un golpecito en la punta para asegurarte de que está bien asentado

 

C

 

Levántalo y haz que el shaker (o la parte grande del mismo) quede abajo. Sostén esa parte con tu mano izquierda y pon la derecha en la zona donde se juntan ambos recipientes, con tu pulgar en el fondo de la parte pequeña del shaker o el vaso [4]. Esto evitará que se separen accidentalmente. Agita de forma horizontal durante 10 segundos.

 

D

 

Con la parte grande viendo hacia arriba, destapa el shaker. Si lo estás haciendo con un equipo completo, es fácil: solo empuja la parte pequeña hacia un lado con el pulgar. Eso debe romper el vacío. Si estás usando un vaso es más complicado: sostén el shaker con tu mano izquierda y pon el pulgar y el dedo medio sobre el vaso, para mantenerlo en control una vez que se rompa el vacío. Después dale un golpecito con la palma de la mano al shaker en el punto donde se une con el vaso [5]. Si eso no rompe el vacío, dale un cuarto de vuelta al shaker y repite la acción. Síguelo rotando hasta que se rompa el vacío.

 

E

 

Después coloca el colador y vierte el líquido.

 

3 – Macerar

 

Hacerlo es fácil e intuitivo. Sólo presiona contra el fondo del vaso. Algunos ingredientes no necesitan maceración. Agitar vigorosamente con cubos de hielo macerará de forma adecuada rebanadas de naranja, arándanos, moras y otras frutas suaves que son comunes en los tragos.

 

4 – Revolver

Coloca la cuchara en el valle que está entre tu pulgar y el dedo índice, y sujétalo con tus dedos anular e índice. Gira tu muñeca en el sentido de las manecillas del reloj mientras tu dedo medio presiona la cuchara [7]. El vaso debe estar lleno de hielo triturado (lee abajo). Al dar la vuelta completa, para con el dedo índice la cuchara y tira de ésta en sentido contrario. Con la práctica, esto será muy natural.

 

5 – Triturar hielo

Toma un cubo de hielo, colócalo en tu mano izquierda y dale un golpe con el reverso de una cuchara para bar [8]. Si necesitas más hielo, pon los cubos en una bolsa de lona y machácalos con un mazo, una piedra plana… lo que tengas a la mano.

 

6 – Calentar y enfriar la cristalería

Las bebidas se mantienen frías significativamente más tiempo si se sirven en vasos fríos. La forma más fácil de hacerlo es mantenerlos en el refrigerador. Lo mismo sucede con las bebidas calientes. Llena el vaso a la mitad con agua caliente y déjala reposar por 10 0 20 segundos, luego tírala y coloca la bebida.

 

HISTORIA DEL TEQUILA

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El Tequila es un líquido alcohólico o aguardiente que se elabora en una pequeña región del occidente de México, mediante la destilación del producto fermentado que se obtiene del corazón de una planta conocida como agave azul al quemarse. A este corazón, semejante a una gigantesca piña, se le denomina también “mezcal”.

Historia o leyenda… nadie lo sabe con seguridad, pero en las tierras del Tequila se cuenta que varios siglos atrás, indígenas de Jalisco debieron refugiarse en una cueva a consecuencia de una tormenta que caía sobre un campo de agaves. Algunos rayos cayeron en el corazón de estas plantas quemándolas, lo que provocó que por el cocimiento de los almidones, se convirtieran en una forma de miel.

Cuando la tormenta cesó, el viento llevó hacia los habitantes de ese lugar un aroma agradable. Uno de ellos tomó un pedazo del agave quemado y al probarlo lo sintió dulce ofreciéndolo a los demás, descubriendo así la utilidad de la planta.

Un indígena olvidó el jugo, durante varios días y, al regresar a su choza, descubrió un nuevo aroma que envolvía el ambiente. Después observó que del jugo salían pequeñas burbujas que formaban una espuma blanca y espesa. Al probarlo se encontró con un sabor enriquecido y diferente. Luego separó el líquido de la espuma para su consumo.

La bebida provocó en él un cambio de personalidad, de ahí que el líquido se considerara regalo de los dioses. Los indígenas que se encontraron con este fenómeno y habiendo probado lo entendieron como un regalo de Mayáhuel, deidad símbolo de fecundidad, madre de cuatrocientos conejos Centzon Totochtin, los cuatrocientos o innumerables Dioses de la embriaguez que Mayáhuel alimentaba con sus 400 pechos. Entre los indígenas, el tequila era consumido sólo por jerarcas y sacerdotes en eventos religiosos y festividades.

En realidad el tequila tal como lo conocemos hoy, se debe al proceso de destilación que introdujeron los españoles a su llegada. Estos decidieron destilar la bebida original para purificarla y obtener un producto más fuerte, dando paso al llamado vino de mezcal o aguardiente. Los españoles fomentaron la producción del agave y sentaron las bases para la elaboración del producto característico de la zona.

En 1758 el corregidor de la Nueva Galicia dio la primera concesión para fabricar el destilado a José Antonio Cuervo. La fábrica de tequila y vino mezcal “La Perseverancia” sería la primera en producir remesas para la exportación en 1888. Dicha hacienda ha sido hogar de tres generaciones de Sauzas: Don Cenobio, Eladio y Francisco Javier.

La industria tequilera siguió creciendo hasta el siglo XX cuando mejora sus técnicas de producción. Se aumentan los campos de cultivo para el Agave Tequilana Weber variedad Azul y se producen tequilas más accesibles a todos los gustos y paladares haciendo aún más popular esta bebida a nivel nacional e internacional.

Desde 1973 y hasta 1982 se realizaron las gestiones para que el tequila adquiriera la llamada denominación de origen para cinco estados de la República Mexicana. Para llamarse tequila, la bebida debe estar elaborada en México, en la región tequilera y contener al menos un 51% de agave, aunque los tequilas más puros contienen 100% agave. En la actualidad es quizás la bebida más conocida y representativa de ese país en el mundo.

Clases Tequila

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CLASIFICACIÓN DEL TEQUILA

De acuerdo a la Norma Oficial del Tequila o Norma Oficial Mexicana (NOM) hay dos tipos de tequilas: Tequila y Tequila 100% Agave, que a su vez pueden clasificarse en Blanco, Joven, Reposado y Añejo

TEQUILA

Debe contener un mínimo de 51% de jugo de agave azul. El resto, 49% puede contener diferentes fuentes de azúcar. Este tequila puede ser exportado para su embotellamiento en otros países, siempre usando las normas de NOM.

TEQUILA 100% AGAVE

Contiene sólo jugo de agave azul y debe ser destilado y envasado en México.

TEQUILA BLANCO

El tequila blanco es claro y transparente, se embotella inmediatamente después de ser destilado. Tiene el sabor y aroma del agave azul.

TEQUILA ORO O JOVEN

Éste tequila es suavizado con colorantes y sabores, como el caramelo. Éste es el tequila favorito para preparar margaritas.

REPOSADO

Es el tequila blanco que se deja reposar en barriles de roble por más de 2 meses hasta 1 año. Los barriles de madera dan su suave sabor al tequila, un placentero aroma, y un color pálido. El reposado mantiene su sabor a agave azul y es gentil con el paladar.

AÑEJO

Es el tequila añejado en barriles de roble por más de un año. Tiene un color ámbar y sabor a madera.

RESERVA

No es una categoría pero si una clase muy especial de añejo, este tequila es añejado por más de 8 años. Reserva entra en la categoría de grandes licores, en sabor y precio.