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Empieza por cortar la cebolla y el puerro en trozos pequeños.
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Ralla los tomates con un rallador o escáldalos para quitarles la piel y coártalos en trozos.
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En una cazuela, echa un chorrito de aceite de oliva y sofríe la cebolla y el puerro con un pellizco de sal.
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Cuando la cebolla y el puerro se estén dorados, añade el tomate.
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Baja a fuego medio para que el tomate se vaya secando sin quemarse y aprovecha para ir troceando el bacalao desalado en trozos de bocado.
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Cuando tengamos seco el sofrito, añade los garbanzos (estos de bote, ya cocidos) y el caldo de pescado o de verduras, aunque también puedes echar simplemente agua.
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Cuando el caldo empiece a hervir, ve incorporando las espinacas por puñaditos. Asegúrate de que está bien lavada y no tiene ramas secas.
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Mientras el potaje cuece a fuego suave, ve sofriendo los ingredientes de la picada (ajo, almendras y pan tostado)
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Cuando estén a tu gusto, pásalos por la picadora o, en su defecto, por un mortero.
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Añade la picada al potaje para que espese la salsa. Incorpora el bacalao y tapa la cazuela, dejando que el pescado se cocine durante 4 o 5 minutos
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Por último, decora con huevos duros cortados en medios o cuartos
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Sirve en plato hondo o en un bol y disfruta del intenso sabor de este completo potaje de legumbre, pescado y verdura.